YPFB asegura que hay 17 millones de litros de diésel en Santa Cruz, pero reconoce fallas en distribución
La falta de diésel continúa siendo el principal problema que enfrenta el sector productivo boliviano, en medio de largas filas en estaciones de servicio y dificultades para garantizar el normal desarrollo de actividades agrícolas, transporte e industria. En este contexto, YPFB, el Comité Pro Santa Cruz y representantes del sector productivo sostuvieron este lunes una reunión para evaluar los avances de los compromisos asumidos hace dos semanas. Al término del encuentro, el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, aseguró que la estatal atendió los 10 puntos incluidos en el acta suscrita anteriormente y afirmó que existen avances concretos, aunque algunos temas todavía se encuentran en proceso.
El principal anuncio estuvo relacionado con la disponibilidad de diésel. Daroca afirmó que Santa Cruz cuenta actualmente con 17 millones de litros del combustible y que YPFB implementó un sistema de información para comunicar dónde se está realizando la distribución. “Hoy en Santa Cruz tenemos 17 millones de litros de diésel y tenemos un sistema ya de comunicación abierta para informar dónde se está distribuyendo”, afirmó.
Según el ejecutivo de YPFB, el problema ya no estaría únicamente relacionado con la disponibilidad del producto, sino con los mecanismos logísticos y de distribución necesarios para garantizar que el combustible llegue, especialmente, a los pequeños productores. “Necesitamos trabajar en los mecanismos para que efectivamente llegue a los pequeños productores”, sostuvo Daroca y anticipó que esperan una “mejora significativa” del abastecimiento en los próximos días. El Gobierno admite problemas logísticos El vocero presidencial, José Luis Gálvez, coincidió en que existen dificultades para hacer llegar el combustible a los consumidores y sostuvo que la solución inmediata pasa por resolver los problemas logísticos.
“Va a haber el diésel, pero tenemos que ir más allá todavía”, afirmó. Gálvez explicó que la situación tiene un componente internacional, debido al incremento del precio de los combustibles fuera del país y a la limitada capacidad de Bolivia para producir internamente todo el diésel y la gasolina que requiere. El funcionario planteó además el dilema fiscal que enfrenta el Estado para mantener el precio regulado del diésel.
Según explicó, mientras el combustible tendría un costo de alrededor de Bs 18 por litro en el exterior , la normativa boliviana mantiene un precio de Bs 9,80 para los consumidores alcanzados por el precio regulado . “Tenemos un gran dilema”, afirmó Gálvez, al comparar el costo de sostener esa diferencia con otras necesidades de gasto público, como salud, educación e infraestructura. El vocero defendió este argumento ante la consulta sobre si esa comparación podía resultar demagógica.
Afirmó que, a su juicio, lo demagógico sería sostener que Bolivia puede mantener indefinidamente un precio bajo sin explicar cómo se financiará la diferencia. “No se trata de ponerle curitas a una gran herida”, sostuvo. Gálvez también defendió la decisión de incorporar a grandes consumidores y consumidores directos a esquemas en los que puedan adquirir combustible de privados a precios de mercado, aunque remarcó que el Estado mantiene la responsabilidad de garantizar el abastecimiento.
¿Desaparecerán las filas? Consultado sobre si la existencia de 17 millones de litros permitirá que las filas desaparezcan en una semana, el vocero presidencial evitó establecer un plazo concreto. “Los resultados hablarán por nosotros”, respondió, aunque reiteró que los 17 millones de litros están disponibles en Santa Cruz.
No obstante, la existencia física de combustible no necesariamente significa que el producto esté llegando con la misma velocidad a las estaciones de servicio y a los sectores productivos. La propia explicación oficial reconoce que persisten problemas logísticos y de distribución. Cívicos reclaman información permanente El presidente del Comité Pro Santa Cruz, Stello Cochamanidis, calificó la reunión como un espacio para evaluar específicamente los avances de los compromisos asumidos hace dos semanas.
Explicó que los sectores afiliados al Comité y representantes de las provincias pudieron conocer directamente de YPFB y del Gobierno las acciones desarrolladas. Según Cochamanidis, algunos de los puntos fueron resueltos, otros avanzaron y algunos permanecen pendientes o requieren mayor información técnica. Uno de los avances que destacó fue el compromiso de publicar de manera permanente la programación de YPFB y contrastarla con los volúmenes efectivamente entregados, una medida que busca transparentar el abastecimiento y permitir que los sectores productivos conozcan dónde y cuánto combustible está siendo distribuido.
“Lo importante es que la institución de Yacimientos, como el Gobierno, tienen que dar la información como corresponde”, señaló. Reactivación de pozos y poliductos, entre los temas pendientes Cochamanidis también mencionó otros compromisos vinculados al sector hidrocarburífero, entre ellos la situación de la ANH, la reactivación de poliductos y oleoductos y la recuperación de pozos con producción de petróleo. Los representantes cívicos indicaron que trasladarán estos temas a sus equipos técnicos para contrastar la información proporcionada por YPFB y formular nuevas consultas.
Además, quedó acordado que el Comité enviará una nota formal con las dudas técnicas que surgieron durante la reunión y propondrá una nueva fecha para continuar el seguimiento. El pedido para que privados importen combustible Otro de los asuntos planteados durante el encuentro fue la posibilidad de eliminar o modificar impuestos vinculados a la importación de combustibles por parte de privados, una alternativa que algunos sectores consideran necesaria para ampliar las fuentes de abastecimiento. Cochamanidis confirmó que el tema fue planteado en la reunión, pero aclaró que el Comité todavía debe realizar una evaluación técnica antes de asumir una posición definitiva.
“Nosotros contrastaremos con lo que nuestros técnicos en el área nos manifiesten, si es o no posible o cuáles son las alternativas”, explicó. El punto resulta relevante porque la discusión comienza a desplazarse desde la sola exigencia de garantizar el combustible subsidiado hacia la búsqueda de mecanismos que permitan incorporar mayor oferta privada al mercado. Un problema que sigue sin resolverse Pese a los anuncios realizados después de la reunión, la falta de diésel continúa siendo el principal foco de preocupación del sector productivo cruceño y nacional.
La disponibilidad anunciada por YPFB deberá traducirse en una distribución efectiva y sostenida para determinar si las filas disminuyen y si el combustible llega a productores, transportistas y otros consumidores. La reunión entre YPFB, el Gobierno y el Comité Pro Santa Cruz dejó así dos mensajes simultáneos: la estatal asegura que existe combustible suficiente en Santa Cruz para atender la demanda inmediata, pero reconoce dificultades logísticas; mientras los cívicos admiten avances, pero mantienen abiertas sus dudas y reclamos técnicos. Mientras tanto, la presión sobre el Gobierno se mantiene para resolver no solo la emergencia coyuntural, sino también un problema estructural que combina menor producción interna de hidrocarburos, necesidad de importar combustibles, restricciones financieras y un sistema de distribución que actualmente no logra garantizar un abastecimiento regular.
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