7 días de infarto: Rodrigo quema sus naves, Cerimedo también
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7 días de infarto: Rodrigo quema sus naves, Cerimedo también

Esta semana empezó hace quince días aunque parece que hayan pasado 578. Los nervios en la residencia presidencial de San Jorge están a flor de piel. También en Palmasola.

El Fiscal General, Roger Mariaca, ha puesto plazo para que la comisión de fiscales decida qué hacer con la segunda denuncia por Enriquecimiento Ilícito contra el “asesor principal” Fernando Cerimedo que tiene un pequeño gran matiz: entre los denunciados no está solo el consultor argentino, sino la esposa de Rodrigo Paz Pereira, María Elena Urquidi, más conocida como “Bibi”. Mariaca fue claro: quien trate de presionar, “aténgase a las consecuencias”. Imposible no imaginar a tipos camuflados en deliverys persiguiendo fiscales por El Alto luego de que un caso que empezó como una tentativa de feminicidio acabe socavando los pilares mismos de la Presidencia.

El miércoles alguien en Palacio decidió que había sido suficiente la presión y que el presidente Rodrigo Paz tenía que salir a marcar distancias. No fue una entrevista ni una conferencia, fue el enésimo video enlatado, chapuceramente editado, en el que hablaba de “el señor Cerimedo” como un colaborador de campaña ocasional que después no tuvo tiempo para atenderlos, por lo que se separó, como según el gobierno y su oficialismo mediático demuestra el hecho de que no tenga contrato, que es más o menos lo mismo que asegurar que no hay corrupción porque no se encuentran las facturas. Era obvio que Nadia Beller, la superviviente del atentado, y operadora en similares condiciones que Cerimedo, tenía material suficiente como para desmentir esa versión.

Y también Cerimedo. Era también sabido que había suficientes testimonios, imágenes y videos en organismos institucionales que daban fe de la influencia de Cerimedo en el gabinete. Hasta en la mesa con Marco Rubio estaba.

Hasta ordenando la conferencia luego del encuentro Paz – Kast… La conversación En ese contexto, lo de Paz fue una decisión: en el mensaje habló de los valores cristianos de su familia y rápidamente sus aparatos desplegaron el asunto del “golpe de Estado” en ciernes, incluido Cerimedo en su declaración, que además ha desenlazado otro argumento trayendo a primer plano a un Edmand Lara en proceso de rehabilitación, pero todavía muy lejos de sacudirse el “hate” acumulado en los primeros meses. La especialidad de Cerimedo es esa: cambiar la conversación para que se hable de lo que él (o sus clientes, que parece ser lo mismo) quieren. Esta semana veremos si los alumnos de su academia Numen aprendieron bien las técnicas.

De momento los ejércitos de bots – con métricas y nombres comprobados – se han resentido. De momento el estratega comunicacional parece querer colaborar. En su declaración en la audiencia de medidas cautelares de este sábado por el caso de Enriquecimiento Ilícito denunció una conspiración armada por Beller, lloró y aseguró que el daño reputacional que le han hecho es “enorme”, motivo que esgrime como razón por la que no existe riesgo de fuga, pues quiere lavar su nombre.

Lo del daño reputacional es cierto, todo el espacio mediático hispanohablante le ha dedicado minutos esta semana al estratega que ya había caído en desgracia en Argentina. Lo que se juzgará ahora es si con o sin razón. La política Es difícil imaginar que este caso podía haber estallado en un momento peor para el gobierno, aunque tampoco es que la luna de miel fuera larga.

El Audi e-tron mal declarado se acabó llevando por delante al ministro de Economía Gabriel Espinoza, que el lunes retiró el amparo constitucional interpuesto y cedió el testigo a uno de sus viceministros, Christian Morales, que con la mitad de sueldo tendrá que liderar las negociaciones con la banca multilateral, empezando por el FMI, que esencialmente pide “estabilidad”, por lo que debe estar alucinando en colores con lo que pasa en Bolivia. La otra misión, no más sencilla, es conseguir que las bancadas respalden sus reformas, empezando por la Ley de Inversiones y siguiendo por todo lo demás. Libre ya enmendó la totalidad y pidió reforma constitucional.

Aramayo retrucó que tardarían “cinco o diez años”, y hasta ahí, porque desde entonces todo es escándalo. La evaluación está siendo compleja. Samuel Doria Medina está con problemas de salud y Tuto Quiroga, que ya ensayó en esto de las transiciones accidentadas, no quiere quemarse en la previa para tener margen de maniobra si, por casualidad, caen elecciones.

El Estado de Excepción ya está en cuenta regresiva y no es que no se hayan cumplido los acuerdos, sino que la situación económica se ha agravado y solo se han tomado dos decisiones de fondo: liberar el dólar y subir el diésel a los productores. La COB y el combustible del DS 5676 Desde la promulgación del Estado de Excepción a finales de junio, los movimientos sociales se han guardado. Ha habido algunas detenciones y algunas negociaciones para liberar a algunos aprehendidos.

Esta semana reapareció el líder de la COB, Mario Argollo, que aunque tuvo críticas por firmar el acuerdo horas antes del decreto, sigue siendo voz autorizada. Argollo no prometió medidas, sino análisis orgánico. La situación en la calle es precaria y la subida del diésel para los productores, dicen, traerá más inflación a la canasta.

Ahora, tampoco nadie en el bloque popular está por la labor de convertirse en carne de cañón para otros intereses políticos o para agitar determinados fantasmas. Nada es inminente.

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